Arte
Gracias, Padre eterno
Gracias, Padre eterno
Gracias, Padre eterno, gracias. Tú no me has abandonado a mí, que soy la obra de tus manos. Tú no me has dado vuelta la cara, ni has despreciado mis sentimientos. Tú que eres la luz, has aceptado mi oscuridad. Tú, el gran médico, has sanado mis enfermedades. Tú que eres la vida, no me has dejado morir. Tú que eres la sabiduría, no te has ido a causa de mi necedad. Tú, al contrario, me has rodeado de tu bondad y de tu amable misericordia, y me has nutrido con el amor por ti y por el prójimo. Gracias, Padre eterno, gracias. Amén.