Oraciones Generales
Ven, Espíritu de Dios
Ven, Espíritu de Dios
Ven, Espíritu de Dios, con tu mirada de fuego o la frescura de tu aliento suave. Ven en el viento o en la brisa, tráenos el más puro perfume, el precioso aroma de tu presencia. Ven, Espíritu de Dios, vestida de libertad, de la mano de la justicia, acompañando a la vida, a recrear la fe de los que esperan, de los que sueñan, de los que luchan. Ven, Espíritu de Dios, regálanos tu cálida compañía, para que la soledad y el miedo no nos angustien, y para que las noches no sean tan largas. Ven, y condúcenos a la verdad que nace del encuentro, del diálogo, del respeto, de la tolerancia, del perdón dado y recibido, de un mismo compromiso con la vida plena de Jesús. Ven, Espíritu de Dios, y sopla, nunca dejes de soplar, renovándolo todo a tu paso, marcando rumbos, señalando horizontes, anunciando nuevos tiempos, siempre mirando adelante, con la fuerza de tu eterna memoria. Ven, Espíritu de Dios, enséñanos a hablar las lenguas que nos acerquen a los que necesitan, a los que buscan, a los que sufren. Y danos gestos solidarios que confirmen los dichos de nuestra boca. Ven y quédate con nosotros, cada día, por siempre, hasta que hagamos de esta tierra el cielo que Dios quiere, hasta que los ancianos anuncien que se acabaron las lágrimas y los pobres nos digan que el pan ya es cotidiano y los niños nos cuenten que murió la muerte y todos bailemos con la música del Reino. Ven, Espíritu de Dios, con tu alma de mujer*, con tu cariño de madre, con tu pasión de esposa, ruah, pneuma, paloma, caricia de paz. Ven, Espíritu de Dios, y dínos que el Padre nos ama y que quieres vivir en nosotros. Ven, Espíritu de Dios, tráenos el más puro perfume, el precioso aroma de tu presencia. * Muchas imágenes bíblicas del Espíritu son femeninas.