Arte
Samaritano
Samaritano
Samaritano, como siempre te he admirado por tu gesto valeroso de no temer al malvado y acercarte al caminante que herido allí permanece, y ofrecerle varias veces tu solícita atención entregando corazón a quien quizás no merece. Por el camino empolvado allí encuentras otra vida y otra vez le das cuidados pues grandes son las heridas que posibles salteadores hicieran al desventurado. Sigue el Samaritano dando a todos su cariño y como si fuera un niño con la sonrisa presente, recibe un beso en la frente de todos lo que recibieron, sus muchos cuidados primeros y su ejemplo permanente. Pasa un día y otro día siempre la misma actitud, dejando atrás una estela muy amplia de gratitud. Samaritano, hermano ya me preocupa tu gesto, y no digo yo con esto que sea mala tu intención, pero es que la razón nos dice en ese instante, que debemos acabar con el sistema imperante, para que no hayan ladrones, al menos justificados, y no se vuelva a repetir el hecho ya relatado.