Soñamos, Dios Creador, con un mundo sin egoísmos, sin guerras, ni
envidias, ni maldades.
Que esta súplica sea la última súplica y que este llanto, que se oye
desde dentro de las aguas hasta el cielo más alto, desde una punta de
la tierra hasta la otra, sea el último llanto; y el dolor que provoca
la destrucción se convierta al fin en esperanza hecha realidad.
Soñamos, Dios Creador, con un sólo sentimiento: el amor. Y que a
partir de él nazca todo nuevo, y podamos ser mejores y entender que
lo creado por tus manos es algo maravilloso.
Soñamos, Dios creador, con unificar las fuerzas para empezar a
proteger como un cuerpo recién nacido, esta tierra que nos regalaste,
escucharla cuando sufre, cuando se siente maltratada,
saber dónde está su dolor y ayudar a sanarla.
Te pedimos, Dios Creador, que esto que soñamos deje de ser sólo un
sueño y nos des la sabiduría, las ganas y el amor necesarios para que
esta Utopía que perseguimos día a día se convierta en el "Eden" que
imaginamos... Amén
Oración colectiva
Campamento de Jóvenes metodistas del Litoral
Capilla Central Rosario del Tala (Argentina), 2001