Arte
Tus ojitos
Tus ojitos
Nuestro ojos se cruzaron, ¿te acordás? Ayer, en esa esquina de mi ciudad. Me pediste algo y yo te ignoré, seguí de largo, tenía que hacer. ¿Qué tenía tu mirada que no supe ver, qué decían tus ojos que aún no olvidé? Ojos de pocos años, los tuyos, pero llenos de vida, más allá de tu mano tendida, ¿qué era lo que tus ojitos pedían? Ojos suplicantes, cansados de sufrir, manos extendidas, acostumbradas a pedir, cuerpito sucio y menudo, buscando sobrevivir. No pasabas de los seis y ya la calle era tu hogar. Tu techo... ¿quién sabe? un lecho... ¿tenés? ¿Quién te cuida, quién te abraza, quién te mima y te ayuda a crecer? ¿Cuáles son tus sueños cuando soñar podés? Cuando cerrás tus ojitos, pequeña, ¿qué ves? Gente que te ignora, que te mira y no te ve. Tu mano que sigue vacía, y sin rumbo tus pies... No bastan mil palabras, chiquita, para pedirte perdón por no haber sabido, egoísta, leer en tus ojitos a Dios. Un Dios que escondido en tus ojos buscaba el encuentro otra vez con alguien que, venciendo su ego, abriera la puerta de su fe. Un Dios que espera en el frío un pan para comer, y que haciendo tiempo en la noche espera el amanecer. Un Dios que en tu vida sufriente quiso volver a nacer, pobre, olvidado, pequeño, indigente, en la calle, su nueva Belén. Un Dios que reparte esperanza desde tus ojos de seis, que se hace lus en tu mirada para que allí lo puedan ver.