Treinta monedas
Treinta monedas
Treinta monedas de plata fue el valor de la avaricia que Judas por tentación mandó a Jesús al suplicio. A veces a menor precio nosotros también vendemos la gracia que habita el alma por nuestra débil sustancia. El signo de la traición que los hombres permitimos en Él fue el Abandono que luego fue redimido. El jueves con sus amigos en la cena trascendente Jesús convirtió el pan y la sangre en su comida. Y luego fue la pasión de la cruz del sacrificio para aquel atardecer de dolor y de martirio. La vigilia fue el camino que condujo al nuevo día que el Evangelio ilumina en Pascual Resurrección. Hoy nosotros los cristianos revivimos aquel tiempo y asumimos el misterio de Dios uno y Trino. Por eso a Dios pedimos que Jesús el Nazareno nos pueda purificar para ser el Hombre Nuevo. Y la Gloria Celestial de la Sagrada Familia nos brinde la bendición que será muy bienvenida.