Arte
Te reverencio Señor
Te reverencio Señor
Te reverencio a vos que sos mi Señor. Te hablo como un amigo, te siento, caricias de papito, te escucho en los zorzales de septiembre. Y tu fragancia de bebé indefenso me resucitan a la luz, simple y único como mi valle patagónico. Su cielo, el mío, sus transparentes aguas paridas por el dolor de haberte traicionado. Mis aguas de refugios, nostalgia, y esa sonrisa en el sol jugando a las escondidas con el viento del sur. Fuerte, indómito, el desierto y las ovejas llamando maa... maa... Mis amigos en la mesa de los abuelos, tus amados hijos, los míos, mis hermanos. Siempre estás, cerrándome los párpados a la noche para el descanso, y la fuerza en el pancito de la mañana. Te siento, te vivo. En cada instante, en el llanto y en la risa. Tu suave mano me conduce, y te hablo sencillamente, a vos que sos mi Señor. A vos que sos mi amigo.