Arte
“Si me aman, siempre estoy”
“Si me aman, siempre estoy”

 

 

No sabría decir por qué olía a perfumes

y no a muerte y humedad

no podría explicar por qué veía luz

en medio de tanta oscuridad.

 

Nada tenía sentido,

me mataron al Señor.

Ya no hay futuro - me dije-

no hay mañana, no hay canción

 

Y seguí al huerto,

masticando mi dolor.

Al acercarme al sepulcro,

todo se puso peor.

 

¿Cómo fueron tan cobardes?

¿Dónde está su corazón?

Los perfumes se esfumaron,

la luz se desvaneció.

 

Volvió la lágrima y el grito

y el desgarro al corazón

todo olía a muerte

sentía miedo y dolor.

 

¡Se han llevado su cuerpo!

¡En el sepulcro ya no está!

¡Piedad, oh Dios, del cielo!

Ya no puedo nada más.

 

Y de pronto, mientras lloraba,

alguien se me acercó.

Me tomó por sorpresa

cuando con voz tierna me habló:

 

¿Porque lloras hija mía?

con mucha paz me preguntó

¿Qué buscas

con tanto amor?

 

Y no podía decirle,

no me salía la voz.

con cada lágrima sufría:

me han robado mi amor.

 

Y en ese instante preciso,

muerta y llena de dolor.

Él me habló tiernamente

¡y mi nombre pronunció!

 

María -me dijo- no llores,

hija mía, aquí estoy.

Y al momento sentí el perfume,

vi la luz, el resplandor.

 

Su voz era tan clara,

en cada sonido su amor.

¡Raboní, maestro mío,

no estás muerto, sos vos!

 

Y me volvió la esperanza,

y el aliento al corazón

porque eran ciertas sus palabras:

si me aman, siempre estoy.

 

Jorge D. Zijlstra Arduin

 

Resurrección 2017