Arte
Para amarte
Para amarte
No me mueve, patria mía, para amarte tu inmensa geografía, tus paisajes, ni la gloria en cien batallas obtenida con espada, con metralla y valentía. Ni los héroes de bronce, inmaculados, que en mi infancia quisieron inculcarme con relatos y retratos retocados para hacerlos ver santos e intocables Me mueve y me conmueve nuestra gente. La de ayer, la de ahora, la de siempre, millones de héroes cotidianos que luchan por vivir más dignamente. Que estudian, que trabajan, crían sus hijos, discuten, participan, se organizan y se juegan por entero si divisan que tu futuro, patria, está en peligro. Te amo por ese pueblo solidario que da más de lo que tiene por su hermano, no importa cuán distinto o cuán lejano, si se encuentra con hambre o inundado. Te amo por tanta gente diferente, que vibra con triunfos y derrotas de juegos que no juegan y no entienden pero apoyan si juegan compatriotas. Te veo patria mía en esos rostros curtidos por el sol y por el frío, que viven de lo que descartan otros y mantienen su orgullo de argentinos. También sé de tus defectos, los padezco. La corrupción, el individualismo, nuestra falsa viveza, el mal consejo: "no te metás, da igual, todo es lo mismo". Este país del que formamos parte, es cuna de justos y traidores de madres y de abuelas ejemplares. de desaparecidos y desaparecedores. Te quiero y no es por tus virtudes. No niego ni maquillo tus defectos. Este amor que no busca lo perfecto es amor que comparten multitudes. Sentimiento templado en frustraciones, veterano de ilusiones perdidas, llorado en aeropuertos y en aviones, sangrado en amargas despedidas. Amor perdido y reencontrado, sueño que se construye día a día: un pueblo libre y educado, sano y trabajando en armonía. Un cielo reflejado en la bandera, que es símbolo de unión y libertad, ya no como un águila guerrera a la guerra y a la muerte: ¡nunca más! Esperanza que renace en cada chico que promete a la bandera lealtad, como nuevo integrante de este equipo, esta familia, esta comunidad. Para amarte, patria mía, necesito sólo reconocer mi identidad. Argentinos son mi historia y mi destino, Argentina es, en el mundo, mi lugar. 2004 © Red de Liturgia y Recursos de Educación Cristiana de CLAI-CELADEC