Ven,
desde los rincones de las curvas del mundo
y llena la tierra de pleno vigor.
Ven
de la boca de Dios
y recrea la vida y sus cualidades.
Ven,
para los pulmones sin aire,
para los cuerpos sin fuerza,
para las vidas sin ánimo.
Ven,
y en medio de nuestras contingencias
instaura nuevos espacios de relacionamiento
y de amor.
Soplo de Dios...
Viento de Dios...
Ven.