Textos litúrgicos
Entonces Dios me dijo: Un sueño real
Entonces Dios me dijo: Un sueño real
Había tenido un día infernal. Llegué a mi casa, fría y vacía. Encendí la estufa, y sin sacarme el impermeable mojado me tiré en un sillón y me hundí en la nada, o algo así. - "¿Pongo la pavita en el fuego?", preguntó Dios. Abrí un ojo. - "¿Cómo entraste?", le pregunté. "Seguro que dejé la puerta abierta, ¿no?". - "Usá tu imaginación", dijo. Y lo hice. - "¿Té o café?", dijo Dios. Nos tomamos unos tazones de café instantáneo mientras la casa se iba entibiando. - "Gracias", dije. "Muy amable de tu parte venir a verme". - "Me gusta ser útil", dijo. "Será que estoy hecho así". - "Yo pensaba que vos eras el original", dije. "¿Quién te hizo?" - "¡Uh! Eso sí que es viejo", dijo. "¿Me estás hablando en serio?" - Le dije: "No, claro, no se puede tomar en serio... Si Dios hizo al mundo, quién hizo a Dios, y si Alguien hizo a Dios, quién hizo a ese Alguien, y si otro Alguien hizo al primer Alguien, entonces quién hizo al Alguien que hizo al..." - "Mmmm", dijo Dios, "un poco como el huevo y la gallina, ¿no?" - "Pero lógico, sin embargo", dije. - "Demasiado lógico", dijo Dios. "No tiene suficiente imaginación". - "Seguí, entonces", dije. "¿Quién hizo a Dios?" - Él dijo: "Ustedes". - Le dije: "Dios, te van a echar de la Escuela Dominical por decir semejante cosa". - "¿Por qué?", dijo. - "Porque es una blasfemia", le dije. - "¿Aunque lo diga yo?", dijo. "¡Pero si me gusta!" - "No querrás decir que te inventamos". - Levantó las cejas: "¿Ah, no?". Y después agregó: "¿Alguna vez subiste al Aconcagua?" - "No recuerdo que la Empresa de Transportes haga ese recorrido". Se sonrió. - "Tengo mi propio medio de transporte", dijo. Y fuimos. La vista era magnífica, pero me alegré de no haberme sacado el impermeable. - "Ahora veo por qué los escaladores quieren llegar hasta la cima", dije. - "¿Viste?", dijo Dios. "Desde allá abajo no hay forma de saber cómo es aquí arriba". - "Por eso lo escalan, seguro", dije, "además del desafío físico: para comparar la imaginación con la realidad". - "Para ver", dijo Dios, "si su imaginación les está diciendo la verdad". - "Estás copado con la imaginación hoy", dije. ¿Qué estás tratando de decir? - "Vayamos a la luna", contestó. Y de pronto ahí estábamos, parados mirando hacia la Tierra. - "Alguna vez fue el sueño del ser humano llegar hasta aquí", dijo. "Ahora es realidad; lo imposible hecho posible". - "Eso no es imaginación", dije. "Eso es investigación, exploración, cálculo científico y esfuerzo humano". - "Te cambio todo ese montón de palabras por una sola", dijo Dios: ¡Visión!" - "Vos estabas hablando de la imaginación". - "La visión", dijo, "es la imaginación más un ingrediente vital, el propósito. Provee el poder que hace posible a los seres humanos pensar, hacer, atreverse, conquistar el Aconcagua, curar enfermedades, controlar la energía, volar a la luna..." Hubiera seguido indefinidamente si yo no lo hubiera interrumpido. - "Lo que vos querés que yo crea", dije, "es que la imaginación no es solamente la sustancia de la que están hechos los sueños, sino los logros de la realidad". - "Seguí", dijo. - "Y si es así, entonces vos no sos simplemente un invento de mi imaginación. Sos el comienzo de lo que es real." Se sonrió, hizo una mueca y me guiñó un ojo. - "Entonces", dijo, "¿qué te parece?... ¿Quién hizo la imaginación?" Título original: "So God said to me" (Capítulo 8, "A Real Dream") © Richard Adams Guiones para Anglia Television, Gran Bretaña, 1978, autorizados exclusivamente para la Red de Liturgia y Educación Cristiana CLAI- CELADEC por el autor, mayo 2002. Traducción y adaptación: Pablo Sosa