Dios de muchos nombres
revelados y escondidos;
te damos la bienvenida
en medio nuestro,
trae a nuestras vida
el aceite de la justicia
la lámpara de la verdad.
Fortalécenos cuando nos encontramos
en comunidad y en dudas.
Guárdanos con Tu abrazo cariñoso.
Desafíanos cuando entramos en
diálogo y debate y
provócanos a desmoronar las murallas
de la división entre nosotros.
Recuérdanos esuchar más
a fin que podamos hablar,
y así estar abiertos para recibir
mucho más de lo que podremos dar.
Inspíranos en el viaje
con la visión de la pasión de Cristo
y así trer luz al mundo y alegría
al corazón de los que están de duelo.
Al esperar que el aliento
del Espíritu nos inunde
ayúdanos a estar siempre listos a profetizar,
a ver visiones y a soñar sueños.
Al alegrarnos en las tareas
que tenemos por delante
camina al lado nuestro
en nuestra oscuridad
para que en Tí, no te fallemos.