Somos luz,
para alumbrar,
no para enceguecer,
para guiar y no atrapar.
Somos sal,
para sazonar,
dar sabor,
preservar.
No se puede esconder
nuestra luz,
ni disimular,
resplandece en medio
de las tinieblas,
ilumina senderos
en la oscuridad.
Voces que rompen
los silencios,
que dejan oír la voz de Dios,
entre rumores de llanto
y desesperación.
Si nuestra sazón se desvaneciera,
si dejamos de dar testimonio,
si nuestra voz se silenciara,
no habría quien predicara
la esperanza,
somos faros en medio
de la mar revuelta,
un grito que retumba
en el desierto,
en la soledad de corazones abatidos,
luz transformadora.
Somos lumbreras,
comunicamos vida,
reflejamos la luz de Cristo.
¡Somos la luz del mundo!
Rev. Obed Juan Vizcaíno Nájera
Maracaibo - Venezuela
31 de Enero 2017.
(San Mateo 5: 13 al 16).